Se requieren 28 millones de laptops para aprendizaje a distancia: Select

 

Alta deserción escolar por la Pandemia

 

En noviembre del 2020, INEGI realizó una encuesta para evaluar el impacto del COVID-19 en la educación (ECOVID-ED)[1]. La encuesta se centra en evaluar el impacto en la población inscrita en el sistema educativo público y privado para personas de 3 a 29 años (no aborda el impacto en la calidad del proceso educativo). Además, la encuesta identifica el uso de herramientas de educación a distancia, razones para no continuar estudiando, horas dedicadas al estudio, entre otros aspectos.

 

El impacto en el nivel de escolaridad es muy negativo y tiene consecuencias de largo plazo:

 

740 mil estudiantes no concluyeron el ciclo escolar 2019-2020.

 

5.2 millones de personas no se inscribieron en el ciclo escolar 2020-2021.

 

Medios para aprendizaje a distancia usados

 

Los teléfonos inteligentes fueron los dispositivos más utilizados para conectarse a Internet; sobre todo por los alumnos de primaria y secundaria.

 

Las computadoras fueron el segundo medio de acceso más usado; una cuarta parte de los estudiantes las utilizó. Entre las computadoras, las portátiles fueron las más populares; sobre todo, entre los estudiantes de educación superior, ya que más de la mitad se apoyó en ellas.

 

Por último, las televisiones digitales y las tabletas fueron aprovechadas por solo una minoría.

 

Restricciones del aprendizaje a distancia

 

La pandemia se identifica como la principal razón para el abandono escolar pero las causas específicas fueron:

 

Problemas económicos como la pérdida de empleo de alguien en el hogar (38%).

 

No tener acceso adecuado a medios para la educación a distancia (carencia de dispositivos e Internet, cierre de escuelas, falta de maestros o la pobre funcionalidad del aprendizaje a distancia) (37%).

 

Otras razones como que la madre, el padre o el tutor no pudo estar pendiente del estudiante (26%).

 

Deserción se concentra en estratos de bajos ingresos

 

El aprovechamiento de los cursos a distancia se complicó aún más porque muchos de los alumnos tuvieron que compartir los dispositivos. En el caso de la población de primaria, 75% de la población tuvo que compartir el aparato con alguien más; sólo 21% disfrutó de un uso exclusivo. En contraste, 68% de los universitarios tuvieron acceso a un aparato de uso exclusivo.

 

Lógicamente, la posibilidad de un uso exclusivo de aparatos se asocia al estrato socio económico. Una minoría de los hogares de bajos ingresos cuenta con al menos una PC y acceso a Internet. Y aquellos donde hay, tuvieron que compartirlos. No es difícil concluir que la deserción afectó más a esta población y a sus perspectivas de movilidad social ascendente[2].

 

Se requieren muchas más laptops

 

En nuestra opinión, se requiere una oferta más avanzada de aprendizaje a distancia y una infraestructura tecnológica más adecuada; laptops y enlaces de banda ancha robustos.

 

En otro reporte exploraremos las oportunidades para ampliar la oferta de banda ancha; en esta ocasión, abordaremos el potencial para las Laptops.

 

Solamente para ofrecerle laptops a cada miembro de un hogar que ya posee una (44.3%), se requieren poco más de 28 millones de equipos. Lógicamente, para cubrir a los hogares que no tienen ninguna por recursos económicos escasos, se requieren mucho más, poco más de 70 millones; un potencial teórico sumado de casi 100 millones de Laptops.

 

Dada esta enorme brecha, no es sorpresa que durante el 1er trimestre se haya disparado la venta de Laptops a 28% anual, aún y cuando el desabasto sigue afectando la plena satisfacción de la demanda.

 

Conclusiones

 

La pandemia aceleró la educación a distancia, pero agravó la situación económica de los más desfavorecidos y profundizó su rezago educativo; aumentó la deserción en el pasado ciclo escolar y disminuyó la inscripción en el ciclo actual.

 

El aprendizaje a distancia enfrentó importantes restricciones; falta de acceso a los medios digitales adecuados y una experiencia pobre en los que tienen acceso a laptops pero que deben compartirlos con otros miembros del hogar.

 

La oferta educativa y el acceso a una infraestructura tecnológica adecuada deben mejorar sustancialmente. En esta ocasión analizamos la brecha en la penetración de laptops; para asegurar una mejor experiencia educativa se requieren por lo menos 28 millones de estas en todo el país.

 

Ricardo Zermeño González

 

[1] INEGI, 2021, Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED)

[2] INEGI, 2019, Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019

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