La nube sostenible, una responsabilidad compartida

La nube sostenible, una responsabilidad compartida. La nube no es un destino, sino una herramienta. Su adopción debe estar guiada por análisis de impacto, métricas claras y principios de diseño sostenibles.

 

La aceleración en la migración a la nube, impulsada por la pandemia de Covid-19 y la irrupción de la Inteligencia Artificial Generativa en la vida cotidiana, ha generado una exigencia renovada en lo que se refiere a la sostenibilidad, que implica un equilibrio entre el desarrollo económico, el bienestar social y la protección del medio ambiente, por lo que este tema se ha reafirmado como un pilar fundamental para las organizaciones que buscan innovación sin comprometer más, el futuro del planeta.

 

La sostenibilidad como eje estratégico

 

Con el aumento del consumo energético en los centros de datos, las organizaciones están cada vez más conscientes del impacto de sus operaciones digitales. Las grandes nubes públicas han adoptado marcos como el Well-Architected Framework, que incluye un pilar de sostenibilidad para promover arquitecturas eficientes desde su diseño.

 

Una importante cantidad de organizaciones, junto con la Naciones Unidas, asumieron el concepto de “agua positiva” o “water positive“para el año 2030, el cual se refiere a un enfoque en la gestión del agua donde una empresa, comunidad o individuo no solo reduce su consumo de agua, sino que también devuelve al medio ambiente más agua de la que utiliza, creando un impacto positivo en los recursos hídricos.

 

Esto se logra a través de diversas estrategias como la reutilización de aguas residuales, la optimización del consumo y la restauración de ecosistemas hídricos.

 

La eficiencia energética no depende solo de dónde se aloja la infraestructura, sino de cómo se construye. Tecnologías que optimizan el uso de energía, procesadores más eficientes y despliegues escalables son esenciales. Sin embargo, muchos proyectos utilizan únicamente el enfoque lift-and-shift, donde se trasladan cargas a la nube sin rediseñar ni optimizar, lo que resulta en mayores costos y consumo energético innecesario.

 

El desafío del crecimiento sostenible

 

En este punto es interesante mencionar algunos datos de Gartner, ya que en su momento calculó que, para 2027, el 75 % de las empresas tendrán programas formales de sostenibilidad en sus centros de datos, pero, para el mismo año, predice que el 40% de los mismos al utilizar  IA estarán limitados operativamente ante la accesibilidad de energía.

 

De acuerdo con Statista, los data centers consumen 460 TWh anualmente, colocándolos como el onceavo “país” más consumidor de energía, y acorde con los datos difundidos por la UNESCO, las necesidades hídricas son muy importantes; instalaciones de 100 MW pueden requerir más de dos millones de litros de agua al día.

 

En regiones áridas, como Arizona o Aragón, la competencia por el agua ya genera conflictos entre la industria tecnológica y otros sectores. La digitalización, si bien promete eficiencia, también puede convertirse en un riesgo ambiental si no se gestiona con responsabilidad.

 

Adoptar tecnologías como el free-cooling, refrigeración por inmersión, energías renovables, y la optimización de cargas puede reducir costos hasta en un 60 % y mejorar la resiliencia operativa. No obstante, más de dos tercios de los nuevos centros de datos aún se construyen en zonas con estrés hídrico. La implementación de métricas como PUE (eficiencia energética) y WUE (eficiencia hídrica) es un avance, pero deben traducirse en acciones concretas.

 

Equilibrio entre nube y on-premise

 

La decisión de migrar a la nube no debe ser absoluta ni inmediata. En sectores regulados o con necesidades de control extremo, mantener ciertas cargas on-premise sigue siendo una opción válida. De hecho, muchos proveedores reconocen que su mayor competencia no es otra nube, sino el modelo tradicional. Lo importante es identificar qué cargas realmente se benefician del entorno cloud.

 

Modernizar y diseñar mediante un pensamiento estratégico permite aprovechar ventajas como escalabilidad, reducción de emisiones, eficiencia operativa y menor obsolescencia. El futuro tecnológico está condicionado por tecnologías que demandan aún más recursos, como la IA y la naciente computación cuántica. Por eso, incorporar sostenibilidad desde la concepción y el diseño de cada proyecto no es una opción, es una obligación.

 

Gerardo Arroyo, Director Multicloud en Novacomp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com