Empresas no tienen plan de contingencia

 

El 70% de las empresas en Latinoamérica no tienen un plan de continuidad de negocio, por tanto es necesario que las empresas -independientemente del giro y tamaño- cuenten con un plan estratégico que abarque al menos cuatro capacidades sustantivas, poniendo siempre al individuo y sociedad al centro de la acción. Mantener funcionando nuestro negocio o institución constituye una tarea de análisis de todos los elementos clave que nos permiten funcionar, y el cómo seguir obteniendo su máximo potencial colaborativo, eficiente, ágil y armónico ante cualquier tipo de contingencia.

 

Vivimos rodeados de riesgos potenciales de índole natural y esencia aleatoria, en alcance y magnitud. Un terremoto, una tormenta o un brote viral como el Covid-19 (Coronavirus), que se está posicionando como uno de los desafíos más titánicos al que la humanidad se haya enfrentado.

 

Dependiendo del tipo de siniestro del que se trate, puede inhabilitar total o parcialmente el despliegue del talento de nuestros equipos de trabajo, la infraestructura, plataformas y servicios tecnológicos, el flujo y seguimiento de materiales e insumos, la comunicación y satisfacción de las demandas de nuestros clientes, el control de los procesos internos y la colaboración con nuestros proveedores, socios de negocios y entidades con las que nuestra empresa o institución intercambian.

 

El crecimiento exponencial de las infraestructuras multi-nube, las plataformas digitales de comunicación y colaboración y las inversiones en el desarrollo de centros de procesamiento locales con alcance global, nos dan la posibilidad de habilitar y/o fortalecer nuestros planes de contingencia, incluso si hemos omitido o nos damos cuenta de que, en un escenario real, hay muchas variables vitales de nuestro negocio que se convirtieron en imprevistos serios.

 

Ante la complejidad de los escenarios de desastre, todo plan de recuperación debe contar con al menos cuatro capacidades sustantivas, poniendo siempre al individuo y sociedad al centro de la acción.

 

  • Dotar a nuestro equipo de trabajo con plataformas digitales eficientes de comunicación, asistencia y consejos prácticos para una vida en Home Office, que les permita reinventarse y darse cuenta de que con trabajo desde casa se puede socializar mejor, ser más eficiente, hacer ejercicio y mantenerse en forma, atender un sin número de reuniones y proyectos, moverse a gran velocidad en el mundo virtual, ser más creativos, reinventarse a sí mismos y sobre todo valorar la red de otros individuos talentosos que antes pudieron pasar desapercibidos. Dotarlos del ánimo y la consistencia, incluso la diversión para sentirse cómodos, confortables y con entusiasmo en el aislamiento social. Hacerles ver la importancia de la sana autodisciplina.
  • Pensar en la importancia de un Centro de Datos Alterno Portable para procesar las aplicaciones centrales “core” del negocio (sistemas empresariales ERPs, nóminas, sistemas financieros administrativos, sistemas de ventas y relaciones con clientes, etc), caso de falla o saturación de su entorno de procesamiento primario.
  • Plataformas de comunicación colaboración y coordinación instantáneas basados en células humanos-digitales con talentos horizontales para el trabajo colaborativo no presencial.
  • Capacidad elástica institucional en anchos de banda de acceso y capacidad de procesamiento, para enfrentar el consecuente incremento de tráfico distribuido al pasar de un modelo concentrado en oficinas o uno distribuido en casas y dispositivos móviles.
  • Soporte automatizado de procesos basados en enfoques automáticos que reduzcan la dependencia necesaria del talento humano hoy aplicado en operaciones rutinarias programables. Muchas herramientas de inteligencia artificial y robótica están disponibles para repensar las funciones del negocio.

 

Si bien, estos enfoques son adoptados como solución inmediata ante una situación de emergencia, también pueden quedarse después de la emergencia para manejar mejor nuestros negocios. Aun de la forma difícil seguramente no seremos los mismos como sociedad cuando la emergencia sanitaria sin precedentes que hoy enfrentamos, se haya superado.

 

Debemos recordar también que en el pasado, las contingencias han impulsado a colaborar más, crear más, comunicarnos más, cambiar para adaptarnos mejor y ser más sensibles con todo nuestro entorno.

 

José Fonseca, director general de KIO Enterprise

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