El desarrollo de apps móviles requiere dedicación constante

El desarrollo de apps móviles requiere dedicación constante. El desarrollo de aplicaciones es un maratón, no un sprint y esta es la forma en que se tiene que ver. Ejemplos de los enormes retos que esto implica sobran y se puede citar la nueva disposición, en México, para que los usuarios de la banca móvil establezcan un Monto Transaccional del Usuario (MTU) y que, en caso de no hacerlo, los bancos tienen la obligación de establecer un máximo de manera automática, lo cual para los clientes representa conocimiento de uso de la app o bien orientación puntual por parte de la institución financiera.

 

Este tipo de regulaciones se comprenden. De acuerdo con el Global Findex 2025 del Banco Mundial  hay un crecimiento sostenido en el uso de cuentas digitales. Por lo tanto, el acceso financiero vía dispositivos móviles es clave ya que, a nivel global, 79% de los adultos tiene cuenta bancaria o de inversión, por lo que también hace falta prevenir posibles malos manejos.

 

El mundo gira alrededor de la palma de nuestra mano

Los desafíos que se presentan para lograr la perfección en lo que se refiere a las apps requieren de una dedicación constante. Detrás de una interfaz intuitiva y de cada transacción, hay un conjunto de retos técnicos, estratégicos y de negocio, que las organizaciones deben de tener claro.

 

El primer paso en el desarrollo de una app móvil es entender con precisión a quién se quiere llegar. Definir el mercado y el público objetivo determina qué plataformas soportar, las funciones prioritarias y las inversiones necesarias.

 

Por ejemplo, la segmentación por edad, conocer los hábitos digitales y cubrir los requisitos legales, como es el cuidado en el uso de datos personales, puede significar el éxito de una aplicación móvil.

 

Ciclo de reemplazo marca el paso

Uno de los mayores desafíos para cualquier aplicación móvil es la diversidad de dispositivos, ya que las diferencias de hardware, rendimiento y capacidades gráficas pueden cambiar radicalmente el comportamiento de una app.

 

Además, la variedad de marcas, tamaños de pantalla, resoluciones y niveles de memoria obliga a pensar en una arquitectura flexible y probada para entornos múltiples.

 

A esto se suma un ciclo de obsolescencia acelerado de los smartphones, ya que van quedando fuera del soporte para las últimas actualizaciones y capacidades, lo que obliga a mantener un ritmo agresivo de adaptación y mantenimiento, aunque es importante resaltar que, de acuerdo con un estudio de mercado de Gartner se muestra que el ciclo de reemplazo promedio global ya había aumentado 10 meses en 2023, alcanzando los 4,2 años (Gartner Research, 2023).

 

Por su parte, un análisis de IDC afirma que, las frecuencias de actualización de los teléfonos nuevos en la mayoría de los mercados desarrollados se han extendido más allá de los 40 meses o 3,3 años, cifras que se detallan en el reporte GSMA: “El caso empresarial de la circularidad en teléfonos móviles 2025”.

 

Seguridad y funcionalidad: un delicado balance

Por ejemplo, en el sector financiero, no todas las funcionalidades que el cliente desea se pueden —o deben— ofrecer desde el móvil. Factores como la seguridad, la rentabilidad y la experiencia de usuario condicionan las capacidades de una app.

 

Es común que ciertas operaciones de alto riesgo o complejidad, como la apertura de un certificado de depósito o la solicitud de un producto financiero, requieran ser realizadas en un sitio web o hasta de manera presencial.  Esto se debe a que la web puede integrar niveles de autenticación más robustos, capacidades de validación avanzadas y controles antifraude más sofisticados que, por las limitaciones inherentes a un dispositivo móvil, son difíciles de replicar sin comprometer la experiencia del usuario.

 

Mantenimiento: una carrera sin línea de meta

Uno de los puntos menos visibles, pero más críticos, es el mantenimiento, ya que cada nuevo modelo de smartphone y las actualizaciones del sistema operativo pueden requerir ajustes significativos en la app. A veces, cambios aparentemente menores —como una nueva disposición en la pantalla o un cambio en la densidad de píxeles— obligan a rediseñar elementos de la interfaz o ajustar el rendimiento.

 

Tener una app funcional y publicada es motivo de orgullo para cualquier organización, pero mantenerla a la vanguardia implica inversión continua. Crear y mantener una app móvil no es simplemente un proyecto tecnológico: es una decisión estratégica que impacta en la competitividad.

 

Jorge de Trinidad Zepeda, Senior Solution Architect en Novacomp

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