Creatividad y tecnología remodelan manufactura en México
Creatividad y tecnología remodelan manufactura en México. La industria manufacturera está atravesando una transformación profunda impulsada por la adopción de nuevas tecnologías y un enfoque renovado en la creatividad como motor de la innovación. Este cambio se ha intensificado con el fenómeno del nearshoring, que está redibujando las cadenas de suministro y acelerando la reubicación de fábricas a América del Norte; tan solo en 2024.
En México, la Inversión Extranjera Directa en la industria superó los 19 mil millones de dólares, según datos de la Secretaría de Economía. Ante este escenario, las empresas están adoptando estrategias para mejorar la competitividad de sus operaciones, destacándose aquellas que no solo invierten en tecnología, sino que también cultivan un entorno que promueve la creatividad y el talento.
En este contexto, Schneider Electric ha promovido una visión de manufactura intelectual que trasciende los límites de la planta industrial. Más que una evolución técnica, se trata de un modelo que coloca la creatividad y el conocimiento aplicado en el centro de la estrategia empresarial, impulsando entornos colaborativos donde el talento se convierte en el principal motor de innovación. Este enfoque permite a las organizaciones responder con mayor agilidad a los desafíos del entorno, generar soluciones con impacto real y fortalecer su papel dentro y fuera del sector.
A medida que las empresas de manufactura se ajustan al nearshoring, la necesidad de adaptarse a las nuevas demandas del mercado exige una visión que trascienda la simple automatización de procesos. En lugar de centrarse únicamente en la producción, se busca una evolución que capacite a los trabajadores y fomente el desarrollo de habilidades de alto valor. Esta transformación no solo responde a un imperativo operativo, sino también a una oportunidad estratégica: de acuerdo con Deloitte, el nearshoring podría agregar hasta un 3% adicional al PIB de México en los próximos cinco años, consolidando su papel como hub industrial clave en la región.
El concepto parte de una idea sencilla, pero con implicaciones profundas: aplicar el pensamiento creativo más allá del producto o del proceso, convirtiéndolo en un principio rector de cómo se organiza, se colabora y se innova dentro de una empresa. Esto implica repensar la manera en que se gestiona el conocimiento, cómo interactúan los equipos multidisciplinarios y cómo se impulsa la generación de soluciones que respondan a los retos actuales con visión de futuro.
Un ejemplo destacado en el panorama nacional es el Monterrey Development and Innovation Center (MDIC), un espacio de colaboración técnica impulsado por Schneider Electric, empresa líder en la transformación digital de la energía y la automatización. Este centro, inaugurado en 1998 con una fuerte inversión inicial, fue concebido como un punto de conexión entre distintos perfiles técnicos y como centro de entrenamiento y capacitación para impulsar la creatividad del estado de Nuevo León a nivel nacional e internacional.
“El MDIC fue concebido como un espacio para desarrollar proyectos con impacto tangible, fomentando la colaboración entre distintas especialidades. Para nosotros, representa un centro estratégico, ya que es un centro de investigación y desarrollo único en México. Aquí, el talento y la creatividad de los mexicanos se canalizan hacia la creación de productos y soluciones con alcance global, lo que nos posiciona como un referente internacional en innovación”, comenta Jesús Carmona, CEO de México y Centroamérica.
Esta nueva perspectiva, impulsada por la creatividad y la innovación, no solo mejora la competitividad de las empresas, sino que también responde a desafíos estructurales de la industria, como la escasez de talento especializado y la necesidad de operar con procesos más sostenibles. Frente al dinamismo económico que representa el nearshoring, este enfoque ofrece una alternativa estratégica para fortalecer la productividad regional, favoreciendo esquemas de colaboración más abiertos, interdisciplinarios y tecnológicamente integrados.
De esta manera, las empresas que apuestan por este enfoque no solo se posicionan mejor en un mercado global cada vez más competitivo, sino que también dan un paso crucial hacia una manufactura más inteligente, inclusiva y preparada para los retos del futuro.
