Hawking, FB y el VoD*

 

Stephen William Hawking fallece en Cambridge, Reino Unido. Tres días después, The New York Times y The Guardian desvelan que la compañía Cambridge Analytica manipuló los datos de 500 millones de usuarios de Facebook para elaborar estrategias electorales durante la campaña presidencial estadounidense de 2016, que situó a Donald Trump en la Casa Blanca. La muerte del científico más famoso del mundo y los agujeros de seguridad de la red social creada por Mark Zuckerberg son dos noticias sin ninguna conexión aparente, más allá de su enorme repercusión social: miles de horas de televisión, portadas de diarios, millones de comentarios en internet… Pero, si lo analizamos desde el punto de vista de un servicio de vídeo bajo demanda, existe otra coincidencia: hay al menos dos largometrajes que pueden satisfacer el deseo generalizado de profundizar en estos temas: ‘La teoría del todo’ y ‘La red social’. Ambos fueron, el 14 y el 17 de marzo, respectivamente, “La película del día”.

Tomemos el primer ejemplo para desarrollar esta tesis. El biopic dirigido por James Marsh en 2014 fue una de las primeras cosas que vino a la mente de muchas personas cuando se enteraron del deceso del físico británico, como se puede comprobar en miles de tweets, en las tendencias globales de Google o en los artículos publicados por diversos medios, que informaban sobre los servicios de VoD (Video on demand, por sus siglas en inglés) que tenían la cinta disponible. Esta situación tampoco pasó desapercibida para ciertas compañías del sector. Por ejemplo, el largometraje fue trasladado desde Cinemax a su canal hermano HBO, mucho más popular, horas después del suceso. Otras empresas, que no tenían los derechos de emisión el 14 de marzo, como Claro Video México, adquirieron el título para su oferta de VOD en apenas un par de días.

Una vieja práctica en versión siglo XXI

En realidad, programar y promocionar contenidos relacionados con la actualidad no es algo nuevo. Las televisiones llevan décadas haciéndolo. Todos hemos visto cómo las cadenas ofrecen programas especiales tras la muerte o el aniversario de algún personaje famoso, o emiten, por enésima vez, ‘Qué bello es vivir’ y ‘Solo en casa’, por Navidad, o ‘Ben-Hur’ y ‘Los 10 Mandamientos’, en Semana Santa.

Lo que ha cambiado es el contexto: las nuevas tecnologías permiten conocer con inmediatez y exactitud de qué están hablando los suscriptores de un servicio de VoD, qué les interesa y, en última instancia, qué quieren ver hoy. Monitorizar la conversación ‘online’ para detectar temas susceptibles de relacionar con el contenido de un catálogo de vídeo bajo demanda es, hasta cierto punto, sencillo y, sin lugar a dudas, efectivo.

Una vez seleccionada “La película del día” hay que comunicárselo a los suscriptores por todos los medios disponibles, ya sean los perfiles sociales del servicio, el newsletter o los propios banners. Y después hay que medir el impacto de la campaña en cada uno de los canales y, sobre todo, el número de visualizaciones.

Cómo debería de ser un servicio de VoD

Al igual que ocurre prácticamente con cualquier tema, hay una minoría que está en contra de este tipo de prácticas, por considerarlas inmorales. Sostienen que se utiliza el deceso de alguien famoso para sacar provecho. Otros, en cambio, lo perciben de manera diferente. Se trata de dar (y recibir) el mejor servicio posible, a la par que se homenajea a una persona que lo merece, en el caso, por ejemplo, de Stephen Hawking.

Ciertamente, una plataforma de vídeo bajo demanda no debería de ser solo un sistema que permite a sus suscriptores consumir películas y series cuando, como y donde quiere. Con la inmensidad de contenido que acumula, tendría que aspirar a conseguir que cada usuario vea siempre algo satisfactorio de la manera más sencilla posible. Sabemos que existen múltiples motivos por los que, en determinada situación, optamos por un contenido en concreto. El tiempo disponible, el estado de ánimo en el que nos encontramos, una recomendación de alguien fiable… todo ello pasado por el filtro de nuestros gustos particulares, por supuesto. Con tantas variables (y tantos miles o millones de usuarios, depende del servicio), se hace imprescindible el uso de potentes algoritmos que ofrezcan a los usuarios recomendaciones personalizadas constantemente. Sería totalmente inviable mantener un equipo editorial que hiciese esa tarea.

Sin embargo, a la hora de aprovechar la actualidad para sugerir contenidos, un curador profesional es capaz de realizar un trabajo más sofisticado que una máquina. Es capaz de entender el contexto, sabe cómo es la relación que tienen los espectadores con las películas y las series, y extrae conclusiones más valiosas del análisis de los datos de consumo. Armado con este valioso background, un editor puede, en definitiva, sugerir títulos relevantes a diario, facilitando así el descubrimiento de contenidos e incrementando la satisfacción de los suscriptores, lo que propicia una reducción del churn y un aumento del ROI.

La curación artesanal, por tanto, escapa a la comprensión de las máquinas. Y mientras esta situación no cambie, la mejor manera de gestionar un servicio de VoD pasa por combinar la eficiencia de los algoritmos con la pericia de los humanos. Solo de este modo se pueden aprovechar las constantes oportunidades que ofrece la actualidad para mejorar la experiencia de los usuarios. Oportunidades como la que, por ejemplo, brindó Google, el pasado 9 de abril, cuando dedicó uno de sus populares doodles al actor egipcio Omar Shariff. En 24 horas, se realizaron, exclusivamente en Estados Unidos, más de 10 millones de búsquedas relacionadas con el legendario actor de ‘Lawrence de Arabia’ o ‘Doctor Zhivago’. Una ocasión única para invitar a los suscriptores a conocer, o volver a visionar, alguno de estos clásicos de la historia del cine.

 

*Juan Carlos Yañez, Gerente Editorial en Mirada.

 

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