App para que mamás puedan conectarse con sus hijos

 

Para Daniela Vega, la creación de Storybook fue el paso final de un proceso personal de muchos años, que comenzó en Australia en 2015. Ese año decidió dejarlo todo en Ecuador y emigrar con su esposo, Francisco Cornejo, quien obtuvo una beca para estudiar en ese país, y sus dos niños de 3 años y un año.

 

Mientras Francisco trabajaba y estudiaba, Daniela lidiaba con los dos pequeños, sola en casa, sin amigos y sin saber el idioma. “Mis hijos pasaban haciendo travesuras, peleando, llorando y con el tiempo mi paciencia se acabó. Entré en un estado de agotamiento en el que solo esperaba que llegue mi marido para llorar y desahogarme con él”, recuerda.

 

Luego, Daniela pudo tomar unas clases de inglés, donde una compañera le recomendó que intentara hacer un curso de masajes infantiles. “Cuando practicaba con mis hijos me costaba mucho interactuar porque estaba concentrada en hacer las técnicas correctas y les comencé a contar cuentitos”, recuerda, y a ellos les encantaba. “Podía ver como disfrutaban cuando les decía cosas como que la pulguita saltaba por su espalda mientras le hacía unos suaves pellizcos”.

 

Daniela llevó su ‘descubrimiento’ a su curso de masajes. La profesora le respondió que, efectivamente, una técnica usual era combinar los masajes con cuentos infantiles. Ella consiguió los libros, pero le era difícil manipular los libros al tiempo que masajeaba a sus hijos. Fue ahí cuando Daniela tuvo una gran idea: sería perfecto si los cuentos estuvieran en una aplicación para celular, al lado de las instrucciones para hacer los masajes.

 

En esa época, Francisco trabajaba en una empresa de desarrollo de aplicaciones en Australia. Le mostró la idea a su jefe, quien quedó encantado. “Él fue, probó, le encantó, nos ofreció apoyo en lo que necesitemos. Me dijo que dejara de trabajar para él y me propuso que hiciéramos una empresa”, recuerda. Así nació Storybook.

 

Para la familia Cornejo Vega fue una decisión fácil. Los masajes marcaron un antes y un después en sus vidas. Los niños comenzaron a estar mucho más tranquilos y a dormir mejor, y sobre todo, a tener una mejor conexión con Daniela y Francisco. Se metieron con todo, y en 2017 lanzaron la primera versión. Cuando la lanzaron, Daniela hizo un post en Facebook que ha sido compartido más de 32.000 veces y tiene más de 155.000 interacciones. Otra señal más de que estaban en el camino correcto.

 

Desde entonces, el crecimiento ha sido sostenido. Hoy tienen todo su contenido en español, inglés y portugués, y la aplicación ha tenido más de 800.000 descargas en 155 países. Miles de personas pagan 36 dólares al año para acceder a la versión premium. “Eso muestra que la aplicación soluciona un problema universal”, dice Francisco.

 

Y para 2021, los planes son acelerar ese crecimiento. Con una ronda de inversión de 800.000 dólares que llevó a la compañía a una valuación de 8 millones de dólares, liderada por el veterano inversor Jason Calacanis, Daniela, Francisco y su equipo se preparan para el siguiente reto: conseguir 100.000 suscriptores pagos y seguir llevando la magia de los masajes infantiles a más familias en el mundo.

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