México entra en la era de la simplificación digital

México entra en la era de la simplificación digital. México acelera la consolidación de TI mientras la proliferación de herramientas y los desafíos para obtener retorno de inversión de la IA redefinen la transformación digital, asegura ManageEngine en su estudio “El estado de la transformación digital en América Latina 2026” que presentó a la prensa especializada en día recientes.

 

Durante años, la transformación digital estuvo asociada a una carrera constante por incorporar nuevas tecnologías.

 

La nube, la movilidad, la analítica avanzada y, más recientemente, la inteligencia artificial (IA), impulsan una ola de inversiones que lleva a las organizaciones a expandir rápidamente sus ecosistemas tecnológicos. Sin embargo, esa etapa parece llegar a un punto de inflexión.

 

Hoy, las empresas mexicanas enfrentan una realidad distinta: el desafío ya no consiste en adquirir más tecnología, sino en lograr que la tecnología existente genere resultados tangibles.

 

Esa es una de las principales conclusiones compartidas por Wilson Calderón, director técnico asociado para América Latina en ManageEngine, durante una conferencia de prensa con medios especializados, en la que presentó los hallazgos de un estudio regional realizado entre mil ejecutivos de negocio y líderes de tecnología de México, Brasil, Colombia, Chile y República Dominicana, incluyendo 250 encuestados mexicanos.

 

“México no está comenzando su transformación digital. Por el contrario, se encuentra en una etapa avanzada de madurez tecnológica, pero enfrenta el nuevo reto de integrar, simplificar y orquestar un entorno digital que se ha vuelto demasiado complejo.”

 

El problema ya no es la tecnología, sino la fragmentación

 

De acuerdo con el estudio, el 63% de las empresas mexicanas mantiene una fuerte dependencia de sistemas heredados o legacy. Se trata de plataformas críticas para la operación que siguen siendo indispensables en sectores como banca, salud, manufactura o gobierno.

 

A esta realidad se suma otro fenómeno que es la proliferación de entornos de nube.

 

Muchas organizaciones avanzaron hacia modelos multinube utilizando servicios de proveedores como AWS, Microsoft Azure, Google Cloud u Oracle Cloud. Sin embargo, en numerosos casos estas plataformas operan como entornos aislados que no comparten información entre sí. El resultado, explica el directivo regional, es una infraestructura fragmentada, difícil de administrar y más costosa de operar.

 

 

Según Wilson Calderón, la transformación digital ya no debe medirse por la cantidad de tecnologías implementadas, sino por la capacidad de integrarlas para generar eficiencia operativa y resultados de negocio.

 

Para el canal TIC, esto representa un cambio importante en la conversación comercial. Las empresas ya no buscan simplemente nuevas soluciones. Buscan proveedores capaces de conectar plataformas, eliminar redundancias y reducir la complejidad de los ambientes tecnológicos.

 

De la automatización a la autonomía

 

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la diferencia entre automatización, orquestación y autonomía. La mayoría de las organizaciones automatiza procesos. De hecho, buena parte de las empresas encuestadas reportó niveles de automatización de entre 26% y 50% de sus operaciones.

 

Sin embargo, sólo una minoría logra avanzar hacia etapas más sofisticadas, pues la automatización permite ejecutar tareas de forma automática, mientras que la orquestación coordina datos, procesos y personas para que trabajen de manera integrada. Y finalmente, la autonomía representa el nivel más avanzado, donde los sistemas impulsados por IA pueden ejecutar procesos completos con mínima intervención humana y bajo parámetros previamente definidos por la organización.

 

El dato que refleja el tamaño del desafío es contundente: apenas el 11% de las empresas mexicanas considera que ya está orquestando procesos con inteligencia artificial. Por lo que, en opinión de Wilson Calderón, muchas organizaciones están intentando acelerar sus estrategias de IA sin haber resuelto primero problemas fundamentales relacionados con datos, integración y procesos: “la IA no puede orquestar una empresa que todavía no integra sus datos, sus procesos y sus responsabilidades”.

 

Este mensaje resulta especialmente relevante para integradores, consultores y distribuidores de tecnología, ya que abre oportunidades para proyectos de modernización, integración de plataformas, gobierno de datos y automatización avanzada.

 

 

El gran desafío: demostrar el retorno de inversión

 

Si existe una preocupación que domina actualmente las conversaciones entre CIOs y directores generales, es la del retorno de inversión. Bajo este contexto, la inteligencia artificial se convierte en la principal prioridad tecnológica de las organizaciones, pero también en una de las más difíciles de justificar financieramente.

 

El estudio revela que el 28% de las organizaciones tiene dificultades para demostrar beneficios medibles derivados de sus iniciativas tecnológicas, mientras que el 35% considera que asegurar entornos cada vez más complejos es hoy su principal desafío de infraestructura.

 

La situación recuerda lo ocurrido durante los primeros años de adopción de la nube, cuando muchas empresas esperaban reducciones inmediatas de costos que no siempre llegaron. La diferencia es que ahora la presión es aún mayor, porque la IA requiere capacidades adicionales de cómputo, almacenamiento, integración y seguridad.

 

A nivel global, explica el directivo, el fenómeno es similar. Muchas organizaciones continúan invirtiendo agresivamente en inteligencia artificial, pero todavía enfrentan dificultades para observar resultados claros y sostenibles.

 

Más herramientas no significan más visibilidad

 

Otro dato que llama la atención es que el 87% de los encuestados reconoce que la proliferación de herramientas incrementa la complejidad operativa. Las organizaciones utilizan, en promedio, entre 16 y 25 soluciones tecnológicas diferentes para gestionar procesos, infraestructura, servicio al cliente, seguridad, recursos humanos, monitoreo y operaciones.

 

Incluso existe un grupo importante que opera con más de 26 herramientas distintas.

Esta situación genera múltiples consecuencias, donde resaltan los costos elevados de administración, los procesos redundantes, las dificultades para integrar información y una visión parcial de lo que ocurre dentro de la organización.

 

Para el usuario final, todo se resume en una percepción sencilla donde una aplicación funciona o no funciona. Sin embargo, detrás de esa experiencia pueden existir múltiples causas relacionadas con redes, bases de datos, plataformas de nube, conectividad o aplicaciones de terceros.

 

“Cuando las herramientas no están integradas, identificar la causa raíz de un problema se vuelve mucho más complicado. Por ello, la visibilidad integral aparece como uno de los principales objetivos tecnológicos para los próximos años.”

 

La deuda tecnológica consume los presupuestos

 

Quizá uno de los datos más preocupantes para la industria TIC es que el 75% de las empresas mexicanas destina más recursos al mantenimiento que a la innovación. Sólo el 9% afirma invertir más en innovación que en mantenimiento, de acuerdo con el estudio presentado.

 

En términos prácticos, esto significa que gran parte del presupuesto tecnológico continúa consumiéndose en sostener infraestructuras complejas, herramientas redundantes e integraciones manuales.

 

La situación crea una especie de “impuesto tecnológico permanente” que limita la capacidad de las organizaciones para desarrollar nuevas iniciativas de negocio, explica el Wilson Calderón.

 

Para fabricantes, distribuidores y proveedores de servicios, este escenario redefine las oportunidades de mercado, ya que la prioridad ya no es vender más herramientas, sino ayudar a los clientes a racionalizar inversiones, consolidar plataformas y liberar recursos para proyectos estratégicos.

 

Consolidación: la nueva palabra clave

 

El estudio indica que el 88% de las empresas planea consolidar proveedores de TI durante los próximos 24 meses. Más que una reducción agresiva del número de proveedores, la tendencia apunta a privilegiar socios tecnológicos capaces de ofrecer plataformas integradas, interoperabilidad y una visión unificada de la operación.

 

Asimismo, el 44% considera que las plataformas unificadas representan el mejor camino para respaldar la transformación digital. Esto modifica significativamente los criterios de evaluación tecnológica.

 

Aspectos como APIs abiertas, integración nativa, administración centralizada, gestión de identidades, capacidades de seguridad y compatibilidad con diferentes nubes adquieren mayor relevancia que las funcionalidades aisladas de un producto específico.

 

Para el canal TIC mexicano, este cambio exige evolucionar desde modelos centrados en productos hacia propuestas de valor basadas en integración y plataformas.

 

México está listo para la IA, pero aún no para la autonomía

 

Uno de los resultados más interesantes de la investigación es que el 94% de las empresas considera que su infraestructura tecnológica está preparada para adoptar inteligencia artificial. Sin embargo, esa percepción contrasta con el hecho de que solo el 11% afirma haber alcanzado niveles de orquestación impulsados por IA.

 

La diferencia demuestra que la preparación tecnológica no garantiza automáticamente resultados de negocio. Además, emergen nuevos riesgos asociados al fenómeno conocido como Shadow AI, que ocurre cuando los empleados utilizan herramientas de inteligencia artificial generativa sin controles corporativos adecuados.

 

La principal preocupación es la exposición involuntaria de información sensible. El 77% de las organizaciones manifestó preocupación por posibles fugas de datos derivadas del uso de plataformas de IA generativa.

 

La respuesta, según el directivo, no consiste en prohibir estas herramientas, sino en establecer políticas claras de gobernanza, clasificación de información y uso responsable.

 

Ciberseguridad desde el diseño

 

En este nuevo escenario, la ciberseguridad deja de ser una capa adicional para convertirse en un componente estructural de cualquier iniciativa de transformación digital. El concepto de “seguridad desde el diseño” se posiciona como una condición indispensable para la innovación.

 

Las organizaciones entienden cada vez más que integrar nuevas tecnologías sin considerar aspectos de protección, cumplimiento normativo y gestión de riesgos incrementa exponencialmente su superficie de ataque.

 

La pregunta ya no es si una empresa será atacada, sino cuándo ocurrirá y qué tan preparada estará para responder. Por ello, la ciber resiliencia emerge como un elemento diferenciador de competitividad, especialmente en sectores altamente regulados como banca, finanzas, salud y telecomunicaciones.

 

Una oportunidad estratégica para el ecosistema TIC

La fotografía que presenta el estudio revela un mercado mexicano tecnológicamente maduro, pero enfrentado a desafíos complejos de integración, simplificación y generación de valor.

 

Para fabricantes, distribuidores, integradores, proveedores de servicios administrados y socios de canal, la estrategia de llegado al mercado está en que la próxima etapa de crecimiento no estará impulsada por la venta masiva de nuevas herramientas, sino por la capacidad de ayudar a los clientes a conectar lo que ya poseen.

 

La inteligencia artificial continuará siendo el principal motor de inversión. Sin embargo, su éxito dependerá menos de la tecnología en sí y más de la capacidad de las organizaciones para eliminar silos, consolidar plataformas, gobernar los datos y reducir la complejidad operativa.

 

En otras palabras, la transformación digital en México ha dejado atrás la fase de adquisición. La nueva carrera consiste en convertir la tecnología acumulada durante la última década en resultados reales de negocio. Y ahí, el ecosistema TIC tiene una oportunidad histórica para demostrar su verdadero valor.

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